viernes, 2 de enero de 2009

No mires detrás…

Esa noche, el hotel estaba desierto. La falta de sueño  se presentaba con mayor frecuencia,  y las caminatas nocturnas comenzaban a hacerse una costumbre antes de poder irme  a la cama. Era otoño, y noviembre desaparecía entre oscuros recuerdos de un ciclo que desaparecía para siempre.

Salí de mi habitación y   tomé el ascensor hacia el ultimo piso,   era la segunda noche que pasaba en el hotel, y para entonces, el último piso era el único que no había explorado a mitad de la noche.

Al salir del ascensor  llamó mi atención el pasillo izquierdo. Estaba totalmente oscuro y contrastaba con la iluminación del resto del hotel.  Sin pensarlo, comencé a caminar en medio de la oscuridad a través del pasillo,  y llegué a una  habitación cerrada por una puerta de cristal. Una extraña curiosidad por descubrir lo que había en la habitación se apoderó de mí en ese momento. Así que extendí mi mano derecha hacia la manija, la cual giró con un pequeño crujido apenas percibido por mis oídos. Sin resistencia alguna, entre a través de ella y llegué a una habitación  rodeada por cuatro balcones, los cuales introducían la poca luz que  generaba  una luna agonizante entre las nubes. Al mirar hacía el balcón diametralmente opuesto a donde yo estaba, reconocí la figura de una mujer delgada que había visto el día anterior en la recepción del hotel. Al igual que yo se hospedaba   sola,  rasgo extraño en una mujer  que se acercaba a  los treinta  y que poseía  una belleza que difícilmente pasaba desapercibida.

Parecía mirar con atención el cielo, pero al mismo tiempo, la expresión de su rostro demostraba que miraba más que lo que se encontraba en el. Por un instante pensé en dar media vuelta y salir de la habitación, pero un impulso me hizo dirigirme hacia ella.

-Supongo que tampoco puedes dormir.- le dije mientras me acercaba. Giro su  rostro hacia mí reconociendo mi voz al instante, para después desviar su atención de nuevo hacia el cielo.

- Hoy es una de esas noches que prefiero estar despierta.- me contestó sin mirarme.  Esta vez, su mirada era de verdadero interés en el cielo…

Habíamos hablado por primera vez en el bar del hotel la noche anterior. Además de los dos, había otras dos parejas que contemplaban al pianista mientras interpretaba una melodía melancólica que hacia eco en más lugares de los que mi mente deseaba. Lorena se encontraba en una mesa al fondo del bar,  leía una libro de pasta roja que llamó mi atención al instante. Desde la barra del  bar, comencé a contemplar a Lorena, tratando de recordar donde había visto aquel libro rojo…

viernes, 21 de noviembre de 2008

Presencia

Decir lo que pienso, pensar lo que siento... sentir lo que escribo, corazón, cabeza y cuerpo. Conciencia entera que llega al extremo de si y estira los brazos buscándote.

Así sea para encontrarme en rutas, mucho menos veloces que los cuantos renglones que me han dejado venir hasta aquí, para contarte que aún estás viva...
que no se me olvido tu cumpleaños, que aun guardo tu regalo desde hace 2 años...
y que no hay día que no piense en ti...
Por que sin tu presencia...
Nada vuelve a ser igual...

domingo, 28 de septiembre de 2008

Sin tu latido...


Dime.. que haré con todos mis recuerdos?
Como olvidar que sigues tan dentro...

Dime que debo hacer, en los minutos cuando te pienso?
como arrancar de mis labios, el origen de tus besos.

Dime como renuncio a devorar nuestros cuerpos?
Enseñame a olvidar... este vacío oscuro que tengo.

Y llévame donde mueren los sueños...
solo te pido una cosa... llévame de tu mano...
despacio.. y en silencio.

Sigue lloviendo... y cada gota de lluvia
siempre empapará mis pensamientos de ti....


domingo, 21 de septiembre de 2008

Nostalgía

¿Cómo sujetar mi alma para que no roce la tuya?...


La tarde que nos conocimos llevaba la ventaja de conocerte, y tú no sabías quien era yo. Al vernos sonreíste como aprendiste a hacerlo desde ese día, y sin darme cuenta, me enamoré de ti esa misma tarde, bajo una luz azulada y con el aroma de tu cabello flotando a mi alrededor.
Así con tu voz aprendí que el mundo también tiene colores y que los anhelos se cumplen cuando uno menos lo imagina. En mi memoria quedan las historias que te conté mientras caminábamos por una calle oscura. Descubrí contigo que no era necesario soñar, pues las cosas soñaban con tu sola presencia.
Me alegré por ti la tarde que dijiste que debías partir, me di cuenta que las oportunidades no se desperdician pese al corazón. Y me despedí de ti con un beso en la mejilla. Un beso del que conservo un amargo sabor, y que contrasta con el primer beso que te di caminando cerca de tu casa.
En las noches puedo dormir después de verte en mis recuerdos, pero no puedo soñar… la oscuridad y la lluvia me recuerda que me haces falta a cada momento…
Simplemente es imposible dejar de pensar en ti…

domingo, 27 de julio de 2008

Tiempo de tí...

Últimamente me siento atrapado en una burbuja, como si a través de sus delgadas paredes pudiese observar y percibir el mundo, pero sin llegar a formar parte de él. Es curiosa esa sensación. Los días van transcurriendo con la cadencia de siempre, dejando tras ellos una larga estela de recuerdos y personas que ase alejan para no regresar.

El tiempo es tan extenso y nuestra vida tan breve. Como humanos siempre vivimos atados a nuestras percepciones erradas y en base a ellas pretendemos interpretar todo lo que nos rodea. Como si viviéramos propensos a cometer los mismos errores, dando vueltas en un círculo de sucesos que parecen interminables, pero que terminan siendo los mismos.

Esta tarde, mientras contemplo el mundo desde mi burbuja, me doy cuenta de que mi vida se extingue inexorablemente. No es un gran descubrimiento, eso lo sé… Un día ya no estaré aquí, y el tiempo continuará su ruta diáfana e inquebrantable al lado del infinito, pero ya no me será posible apreciarla.

La impresión de estar viviendo en un tiempo inanimado regresa una y otra vez. De haber congelado cada atardecer en la memoria y vivir en un perpetuo recuerdo. Hace mucho aprendí a distinguir el rostro de quienes alejan las luces a su paso, de las personas que deambulan por el mundo con una voz triste y apagada. Hoy me siento así y creo reconocerme en cada una de esas personas. Me es difícil aceptarlo.

En mi piel se ha quedado grabado el calor intenso de una comunidad llena de decadencias, con cada paso me parece llevar la miseria de las calles sobre los hombros. A veces creo que no podré escapar a todas las pesadillas que no me dejan dormir y que van menguando mi capacidad de reconocer el presente.

Hace días que vivo de los pequeños fragmentos que tú dejaste, que me otorga un mundo distante, de las letras que viajan desde muy lejos para sentir que me sigues escuchando, de la perpetua soledad del desierto que hoy habita en mí, y es que en medio de la nada, es muy sencillo pensar en la inmensidad de tus ojos, aunque no sepa nada de ti.

Los pensamientos se convierten a veces en una puerta que muestra el mundo entero. Por ellos desfilan imágenes, que por ser cotidianas, pasan desapercibidas, pero he aprendido a distinguirlas. Hoy vi por una de esas puertas a dos amigos. Los veía de pie, hablándose en secreto, avivando en sus ojos el fuego del silencio, dejándose arder en las burbujas del ocaso. Los vi abrazándose con una suave cadencia, y me pareció escuchar sus voces, sus risas, el encanto de las interrogantes que debían tener sus corazones. Imaginé las ocasiones en las que pasaban noches enteras platicando a la distancia, para al siguiente día celebrar su llegada al tecnológico con una mirada y un beso. Como si aquel fuese un lenguaje inédito y misterioso, una historia que solo los dos conocían.

Los vi esa tarde, mientras sostenían una charla que era importante. Una conversación secreta brotaba de sus labios, y en sus oídos se convertía en canción. Él la observaba hipnotizado por su belleza, y sumiendo a las personas en el vértigo de su dulce compañía. El amor que él sentía por ella era un misterio para los demás, pero para ella lo era todo.

Así vi a los amigos frente a esa puerta, junto a los autos y a los peatones de una calle perdida en la inmensa ciudad con nombre de persona. Totalmente ajenos a lo que pasa alrededor. Viviendo sin saber que los observaba, esta vez, a través del tiempo y la distancia…

Realmente nunca dejé de pensar en ti. Nunca he sido de las personas que hablan demasiado, pero ahora que ya no estás, siento la necesidad de contarte todo aquello que nunca te dije. He recorrido tantos cuerpos y tantos labios buscando una razón para sacarte de mi mente solo para descubrir que quiero estar contigo.

No sé si algún día vuelva a verte. Pero siempre estarán mis recuerdos para llegar a ti a través de los rastros de una promesa que se pierde conforme pasan los días.

Donde quiera que estés… Espero te encuentres Bien Ojos.

viernes, 13 de junio de 2008

Viernes 13

No dejaré que muera en mí, el deseo de amar tus ojos dulces...

viernes, 2 de mayo de 2008

Duda

Aquí, entre tanto desvelo,

acuden las imágenes borrosas;
de un amor que entre llamas fallece,
y de aquél que florece entre hielos.

Aquí, agobiado por ese mal sueño,
asediado por este silencio...
está ella, que me habla de un viejo futuro,
y estás tú, que me cuentas de un pasado nuevo.

Aquí, con mis dudas y lleno de miedos,
amanece y aún no decido;
si helarme en su frío verano,
o quemarme en tu cálido invierno.

domingo, 27 de abril de 2008

Riesgo

Me miras a los ojos tratando de encontrar la siguiente emoción que te de garantía de continuidad, pero el bar lleno de gente y la música no ayudan. Te acercas a mí, me susurras al oído algo que mi mente no entiende pero que mi cuerpo descifra al instante. Te detienes en mi cuello, lo rozas suavemente con tus labios mientras me abrazas de una manera en la que no puedo corresponderte. Sabes que no soy tu mejor opción, pero aún así no te importa.

La noche llega a su punto más oscuro. Los días contigo se han convertido en una incertidumbre visible en cada beso. Conoces de principio a fin las razones por las que no deberías involucrarte, pero la manera en que me miras demuestra lo convencida que estás de aceptar el riesgo. Enlazas los dedos de tus manos a los míos, y esperas que antes de que la música se detenga y el silencio abunde entre los dos, decida dar el siguiente paso.

Pero no puedo ofrecerte algo más allá de un placer escaso de sentimientos. Nos conocimos de una manera tan poco usual que ahora nos hemos perdido tratando de construir un puente entre nuestros cuerpos y la razón, porque no hay conciencia alguna que permita alejarme de esta necesidad de besar en cada oscuro rincón de tu cuerpo.

Es demasiado tarde para evitarlo… para ti, para mí, para ambos.

viernes, 18 de abril de 2008

Labios Sugestivos... (2)

¿Estás bien Karla? Te ves un poco desesperada- le dije sin mirarla mientras mis manos se concentraban en dar vida a la claridad de sus ojos sobre el papel. ¿Por qué no habría de estarlo? Por cierto ¡apresurate! Te estás tardando mucho y me esta dando frio.- me contestó. Me miraba sin apartar los ojos de los míos tratando de encontrar cualquier indicio de inseguridad para aprovecharse de él y tomar el control de la situación como lo había hecho desde el día que nos conocimos.

Pero los años que habían pasado enamorado de Claribel me tenían preparado para cualquier cosa, así que por un instante recordé la mariposa y sin darme cuenta una sonrisa se formo en mi rostro. Karla no sabía realmente lo que estaba pasando. Los dedos de sus pies iban y venían tratando de liberar la desesperación que sentía, mientras a mi llegaba una extraña sensación de conocer exactamente lo que ocurriría después de que inmortalizara el cuerpo de karla sobre el papel.

Dibujarla era muy parecido a lo que siempre quise hacer con la mujer que aun aparece cada noche en mis sueños. Solo que esta ves ocurría con una persona a la que no esperaba, y a la que habían dejado de atraerle los hombres. Esa noche aprendí que la vida nunca te da las cosas como las quieres… si no como las necesitas. Trazar cada línea de su delgado cuerpo y disfrutar la suavidad de cada curva alrededor de su cadera y pechos desahogaba un poco el deseo de estar con ella…

La cesión duro alrededor de dos horas. Aún dos meses después, recuerdo esa noche como si hubieran pasado unos minutos y sé que esa sensación perdurara a través de los años, por que nada me tenía preparado para lo que ocurrió un instante después de que se levanto del sillón, se acercó a mi y se vio así misma sobre papel de la manera que yo lo había hecho desde la primera vez que la había conocido…

lunes, 7 de abril de 2008

Mientras te espero...

Karen:

Sigo aquí… escondido tras los segundos de espera que enciende el deseo. El esperarte hace del tiempo un círculo vicioso.

Espero el momento en que mis brazos te complementen, y en que colmes los espacios vacíos de mi cuerpo, anhelo sentir de nuevo el calor de tus piernas en el sabor de mis labios.

Te espero recordando las imágenes que dejaste en todos mis rincones… con la piel erizada por las caricias que traerás, tus besos en mis labios, tus dedos alrededor de mi espalda, nuestros cuerpos acomodándose entre sábanas revueltas y desplazándome lentamente en tu interior.

Te espero en mis errores y en mis aciertos, te espero a la vuelta de una sonrisa y al otro lado de mis ojos…

Te espero, te anhelo, desespero….