sábado, 11 de febrero de 2012

Por si no te vuelvo a ver...



Te enviaré una carta contándote las cosas de mí que nadie sabe, cosas como que alzo mis manos para delimitar el espacio vacío  de tu cuerpo entre mi sueños, para que nunca llegue el momento de cerrar el círculo.
Sonrío por que al fin puedo asumir que en cada viaje que emprendo, es mi forma de entender el mundo, sabiendo que existe la posibilidad de que al girar la esquina, algo sorprendente pueda sucedernos. 


Por si no te vuelvo a ver:
No existe dia que no piense en tí... 

domingo, 18 de diciembre de 2011

Thought of You...



Tu voz dentro, como un eco lejano que me fragmenta y me devuelve al punto exacto desde el cual puedo  mirar a tus ojos inmensos...
Por que habitar el mundo, se parece a nombrarte...



lunes, 3 de octubre de 2011

Al borde de tus labios...


Mientras te escribo, pienso en tu cuerpo desnudo, en cada parte de tu piel que está anclada a una imagen y es tal vez por eso que tu movimiento es lento, como quien sabe buscar de noche una estrella.
Te miro y me retumban en los brazos las ganas de cogerte de la mano y huir. Lejos. Salir de esta ciudad, cerrar los ojos desde dentro y confundir querer con poder. Por eso es que cuando te miraba, se me astillaban las ganas de apostar todo en un tercio al marrón de tus ojos, justo al borde de tu pupila. Acampar ahí y dedicarme a conseguir que veas todo de un color mucho más vivo.
Ese sabado, me enloquecían las ganas de besarte despacio, entretenerme en cada renglón de tu boca, morderte las ganas y poder jurarte que la guerra no estallaría ahí afuera.
Pero quizás estalle. Quizás eso que escucho mas allá de estas líneas son disparos al aire que aún no me han herido irremisiblemente, pero hoy quiero jugar a que aún no existen pizarras en las que dibujar futuros inciertos y darles forma moldeando minutos ausentes. Como si el mundo fuera de plastilina y pudiéramos construir un sueño a medida, un globo terráqueo a una escala perfecta, o quizás solo un plano en el que a ti a y mí no nos separen las estaciones.
Hoy te recuerdo y te miro, se me rompen en las yemas de los dedos las ganas de deletrearte la piel hasta que consigamos las palabras mágicas que te hagan creer que es posible.
Por que mientras el tiempo se oxida en mi boca, tu vuelves a irte a una realidad en la que no soy capaz de arañarte el alma. Como dibujar a mano alzada tus labios un segundo antes de que mis barreras se fundieran de tu ausencia. Aunque aún te espero, aunque te he escrito señales de humo y he querido señalarte el camino con mis huellas dactilares en el cielo de tu boca.
Tal vez es por eso, ahora que me marcho  te digo que desde siempre, Mi mundo ha estado impregnado  de ti… 

domingo, 21 de agosto de 2011

Las cenizas que dejaste...

De todos los lugares donde habíamos dormido, el hostal era el que más recordaba. Tal vez por que en medio de todas las personas hablando distintos idiomas, había aprendido a extrañar el humo de tus cigarrillos y el eterno frio que sujetaba tu espalda.

Tal vez esa era la única razón por la que seguía visitando aquel lugar, no era capaz de acostumbrarme a dormir con la ausencia de tu risa derramándose sobre las sabanas.

Los meses transcurrieron sin ti, y cuando llegó la lluvia, no tenia alas para seguir volando. La oscuridad había comenzado a cubrir con sus sombras fugaces el recuerdo de tu cuerpo desnudo entre mis manos. Se dice que las cosas importantes siempre regresan para vernos sonreír de nuevo, pero las noches sin ti solo regresaron para habitar el silencio de todas aquellas cenizas que dejaste.

Por eso estoy cosido a tu sombra, y cada vez que te elevas me llevas contigo. Pronunciarte siempre fue una forma de redescubrir el mundo desde este lado, en el que no existe la gravedad y la luz entra por las rendijas.

Esos instantes fueron tan efímeros, pero dejaron un hueco tan grande, que resulta casi imposible plasmarlos, tratar de atraparlos, de compartirlos con alguien que no entienda nuestro idioma. Ese sistema compatible indeterminado que compusimos cada vez que estábamos cerca, cada vez que nos besábamos y llovía afuera.

Cuando cruzamos el lumbral, me apretaba contra ti, como si desde siempre hubiera sabido que echarías a volar de un momento a otro.

En este instante, no hay mejor lugar para esconderse, que el hostal en el que siempre habitaste.

P.D. Te extraño tanto…

martes, 9 de febrero de 2010

En la ciudad de las almas solitarias...

Comienza con un nudo en la garganta, y el adormecimiento de los dedos en la mano derecha. El ritmo cardiaco se acelera, y poco a poco la respiración comienza a aumentar su frecuencia. El frio es percibido en la espalda, y en el momento que soy consciente de lo que esta sucediendo, el brote de la emoción es inevitable.
Siempre es la misma sensación, esa eterna lucha inquebrantable por salir de la asfixia de todos los errores del pasado, asfixia que va menguando la poca esperanza que aun me queda.
A veces no se si seré capaz de soportar este abismo de nostalgia, y es que vivir en la ciudad de las almas solitarias comienza a dejar cicatrices en mi vida que tardaran mucho en sanar.
Miro a mi alrededor y solo soy capaz de reconocer la soledad en cada uno de los rostros que la habitan. El aire esta impregnado de su presencia, y es que estando en medio de la nada, con el paso de los días descubres que desde el inicio es una batalla que tienes perdida.
Los daños parecen ser irreparables, esta no es la vida que quiero mantener...
Espero que aun no sea demasiado tarde.

Ubicación:México

lunes, 16 de noviembre de 2009

10 de noviembre...

Con el paso de los años, aprendí a esconderte entre mis sueños. Descubrí también que entre más intentaba alejarme de la oscuridad de tus ojos, el olor de tu cabello traía a la memoria los recuerdos de todo aquello que habìa deseado e imaginado junto a tí... y que nunca sucedió.
Ahora con el otoño, noviembre me lleva a buscarte entre imagenes borrosas, y anhelos perdidos de un sueño que jamàs se realizó. Nunca seré capaz de entender en mí, ese deseo de amarte en silencio, y el miedo de mirarte directamente a los ojos...
Han transcurrido siete años desde la primera vez que te ví, y desde entonces siempre has estado en mi cabeza.De tu recuerdo me quedan todas las cartas inconclusas y la belleza de un rostro trazado a través de mis manos y que sigue atormentandome por las noches.
Sin embargo, aunque exista la posibilidad de que jamás vuelva a mirar la oscuridad de tus ojos, todos los días doy gracias por haberte conocido...
Feliz cumpleaños Ojos,
Donde quiera que te encuentres...

lunes, 19 de octubre de 2009

En cualquier lugar de Monterrey donde te encuentres...

A pesar de tenerte a mi lado, esa noche no pude dormir... al amanecer, todo volverìa a la normalidad. La historia que habiamos escrito entre las sabanas los ùltimos dos meses de nuestras vidas, comenzaba a ser olvidada por completo. Poniamos fin a un ciclo de viajes y pasiones desbordadas alrededor del estado de Jalisco, y antes de salir el sol, Te irìas a Monterrey olvidandolo todo y continuando con tu vida.
En algunos momentos de nuestras vidas, hay instantes en que el tiempo pareciera detenerse... instantes en los cuales cualquier cosa puede suceder sin alterar el camino que hasta ahora hemos seguido. Y aunque el tiempo no perdona a nadie, a tus 29 años te habias dado cuenta de eso desde el momento en que nos conocimos. Tal vez esa era la ùnica razòn de todo lo que habia sucedido, o simplemente habiamos coincidido en el momento exacto, pero desde entonces ninguno de los dos mencionaria la historia habia comenzado una calurosa noche de Agosto.
Rubía, alta, con un brillo indescriptible en la sonrisa y un caràcter sumamente dominante como buena regia, posees una belleza que atrae la mirada de cualquier hombre. A pesar de tu edad, no aparentas mayor aspecto que el de una mujer obstinada de 24 años que nunca aceptaba un no como respuesta.
Ahora, un mes despúes de que te marchaste, empiezo a recordarte entre las sàbanas. No conozco de tì mas que tu nombre, y solo sè que eres de Monterrey.
Se que es muy probable que nunca vuelva a verte... ( a menos que no te cases, o que te divorcies, o enviudes pero tampoco es algo que te deseo ) pero es agradable recordarte entre las noches, por que hay instantes que quedan grabados en la memoria, y besos que quedan marcados en la piel...
P.D: Gracias por el libro...

domingo, 26 de julio de 2009

El sol perpetuo de tus ojos…

En ocasiones sueño con encontrarte una tarde lluviosa, y en cuyo fulgor se baña la indiferencia de la soledad. En esa tarde, el sol perpetuo habita en tus ojos…

He conocido tantos labios, pero en todos ellos he visto un extraño brillo de indiferencia. He recorrido tantos cuerpos,  intentando encontrarte entre pasiones desbordadas y emociones rotas. Como si el murmullo de la lluvia hubiera cambiado el sonido, para luego convertirse en un rastro de una hierba tan oscura, como las palabras que morían en mi boca.  Había tardes en las que pensaba que es una suerte muy grande poder contemplar a través de las ventanas, como el crepúsculo va pintando tu recuerdo.

Pero en ese entonces, la noche me significaba una dorada estación de melancolía, de la que no podía escapar. No recordaba tus ojos, pero si lo que vieron junto a mi.

Ha pasado tanto tiempo de eso, pero a veces pienso que todo fue algo que imaginé durante toda una vida.

domingo, 28 de junio de 2009

A mitad de la noche...

Es difícil explicar esa sensación. Despertar todos los días preguntándote si estas en el camino correcto. De saber si los pasos que has dado hasta este momento han sido en busca de tus sueños, o si te están sumergiendo en una oscuridad en la cual, si sigues avanzando, difícilmente podrás dar marcha atrás.

Conforme pasa el tiempo, distintas personas van y vienen en nuestras vidas, y a través de los años descubres que son contadas las que llegan para siempre quedarse. Aprendes a distinguir la importancia de la sinceridad entre un mundo lleno de falsedades. Y es que, viendo cómo transcurre tu vida sentado desde la primera fila, no te queda otra opción, que confiar en quien tiene el suficiente valor de acercarse para tratar de entenderte.

“El tiempo no pasa en vano”, una de las frases favoritas de mi abuela comienza a tomar sentido a mitad de la noche, sentado frente a la ventana observando una lluvia que tardará varias horas en desvanecerse. De la misma manera, la realidad comienza a desvanecerse dejando una estela de emociones y sueños apenas percibidos, que dan un tinte de nostalgia a un jueves que había dejado de tener sentido hasta este instante en que apareces entre mis pensamientos.

No conozco otro camino Lorena,

Que aquel que me lleva a recorrer la humedad de tus labios, y la oscuridad de tu cuerpo…

sábado, 13 de junio de 2009

Emociones Rotas...

Llegaba cada noche a la misma hora, peinado, perfumado, con ojos de llevar mil pensamientos en la cabeza. Solitario y con su caminar rigido, como le decían sus compañeros. Por otra parte, ella descendìo de la tarima, envuelta en la gloria de un baile que desperto pasiones que agonizarian despues en su cabeza. Alejandro la seguìa mirando. Ella saludaba a izquierda y derecha, entrecerrando los ojos como le habìan enseñado las prostitutas del lugar abriendo los labios y sonriendo sin clavar los ojos en nadie y en todos a la vez. Las demàs mujeres la miraban con cierta envidia pero agradecidas tambien. Ellas tambien tomarìan parte del mismo juego a su debido tiempo.
La mujer bailaba acariciando su piel brillante, parecìa un imagen eterea que se disolvìa entre el humo y las luces del lugar. Ella seguian tocandose como haciendo el amor consigo misma, totalmente ajena a los ebrios de la medianoche y a las prostitutas que se trataban de ganar la vida en aquel bar. Una canciòn de Damian Rice se quedaba flotando sobre sus cabezas, sin atreverse a descender màs alla para no mezclarse con las emociones rotas, los corazones desangrados, las soledades eternas, ni con las torcidas intenciones de los compradores de caricias. Alejandro la observaba sin apurar su único vaso de ron. La canción y la mariposa tatuada debajo del ombligo, hacia imposible que dejará de mirarla.
Siguiò deslizàndose entre la gente sin escuchar las voces, dejando su rastro como un animal en celo. Ella distante y eròticamente fria, como una diosa pagana a la que nadie puodia tocar si no es para adorarla en silencio. Alejandro bebíò un sorbo y sintìo el fuego del ron entre sus entrañas. El tambìen era un personaje màs en ese enorme circo de humo y mùsica deprimentemente alegre. La mujer tiro su cabello hacia atràs y miro a los ojos a Alejandro. No se asombrò al verlo sentado frente a ella, de alguna manera lo esperaba, como cada noche tras su baile inmoral. Ella lo esperaba.
Alejandro se puso de pie y se acercò a ella fijando su mirada en sus ojos verdes. Se dejò en volver en sus fragancias y en la tibieza de su piel sin darse cuenta que caminaban dejando atràs aquel lugar. Ambos se miraron como si fuesen a morir al dia siguiente y siguieron asi mientras caminaban a lo largo de una calle oscura. los dos sabìan que al dìa siguiente, el serìa nuevamente un hombre sin pasado ni futuro en aquel lugar, y ella caminarìa intentando olvidar la miseria de una vida dedicada al vacio espiritual.
Te amo, murmuro la mujer. Alejandro no le respondìo. Despues solo vendrian las conversaciones hasta entrada la noche, que se confunden entre abrazos y dos personas dispares, que viven por un instante su fantasia, olvidando por un momento la soledad de sus vidas.